25 octubre, 2020
cuidarte es cuidarnos
Escribir como de costumbre(s) hilos irresolutos

Escribir como de costumbre(s) hilos irresolutos

¿No te das cuenta de que alguien te está tomando el pelo? Mirá si Cecilia Dopaso te va a mandar una solicitud de amistad. Te estás dejando llevar por las emociones otra vez, qué inmaduro ¿probaste el ioga? Que te escribió un mensaje decís, sí, ahá, y qué más, qué dice en el mensaje.  Siempre fuiste un tipo con suerte, eso sí. Desde que eras un pibe, un gurí con suerte, después un muchacho con suerte, después un tipo con suerte. ¿Ahora qué vendrías a ser, un qué con suerte? ¡Un boludo con suerte! Cecilia Dopaso te ha enviado una solicitud de amistad, por favor, ya estás grande. ¡¿Vas a escribir un cuentito también con eso?! Un cuentito costumbrista para mandarle a ¡le grand éditeur! león de circo que caza moscas a los cabezazos, a los jetazos, con la boca de un Bukowski boquiabierto, de Cortázar atrayendo insectos en la habitación cerrada y todos adentro dele que mirar asombrados la asombrosa prueba. ¿Cómo se llama? No, el cuento no, ¿qué importa? al que le cabe, le cabe, profesante pro-fesor tomá (¿querías cumbia?) con título y todo ¿un nyc, no? un nacido y criado, quiero decir, porque si no es un nyc vistes(s), eso a veces pesa y estás afuera, ¡sai p’afora! cuentas claras conservan conservadores. Mucho más aún si alguna vez osas decir que la academia no sirve para un cuerno a la hora de escribir, cosa que por otra parte fue y será dicha milquinientas veces, nada nuevo, bocaejarro. Dale, escribilo y mandaselo, meta la cabecita en la boca del leonziño circense. O pegalo en el muro de face or not to face, hazte el favor, hazte odiar, hazte la fama de border porque pa’ border no te da la pasta presto pronta ¡Hazte! Hacete el guacho, a quién le importa. Nada. Volvamos a Cecilia. Prendido a ella desde Tango feroz. Vos la fuiste a ver como cinco veces al cine. Ahora entro a dudar si no era cierto que te hacías un pajote cuando bailaba el tango en bolas con Fernán Mirás. Bueno, no en bolas precisamente. Mirás-i te va a escribir la Dopaso, quéhijodeúu, cuarenta años tenés, Roberto, déjate de joder no seas inocente querés. Nada de lo que sucede ahí dentro existe, es como el mundito azul de los pitufos, larila los pituufos, larila los pituufos. Vamos. La Dopaso va a querer conocerte, sí. Que leyó tu librito de cuentos, que le gustó y que por eso te buscó, sí, ahá, y qué más (que, que ¡basta de decir que!). ¿Me vas a mostrar el mensaje sí o no? Claro que no te creo, pero me lo vas a mostrar igual.  Sólo porque capaz que te crea pero de cualquier manera lo que no creo es que haya sido realmente ella quien te escribió. Te están tomando por pelotudo. Ah, ves, tampoco vos estás seguro. ¿Y qué quiere o qué te dice? ¡Qué! Que le gustaría comprarte los derechos de un cuento, sí, ¿cuál? ahá, ese de los dos chicos y la nena, ¿cómo se llamaba la nena? Guadalupe, Upe, ahá, bien, y que quiere filmar un corto, y sí, para más no da, viste. Estás muy solo hermano, y te pegó la crisis, es la franja etárea, sabes, te estás devaluando, estás en consonancia con la era del sinceramiento, te falta declarar que no tenes nada que ver con los papers panameños y ya. No se te ocurre una sola idea, Robertito, y no sería una mala volver a ver la película, o escuchar a Tanguito y su aaaaaallá lo lejos, puedes escuchaaaaaar a un amor de primaveraaaaa, que anda dado vueltaaaa, que aaanda dado vuelta, ¿dado o dando? Es evidente, en tu caso: dado. Vamos Roberto, huevos, Roberto.

Lo reconozco, un continuado de Cecilia no estaría mal, por lo menos para dejar de hablar conmigo mismo, por lo menos para distraer la mente con alguna belleza y no con la primera porquería que (no) se me ocurra escribir. Meeeee, mirá como tiemblo, ovejuno.

 

Hernán Lasque

 Nos seguimos cuidando
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