21 octubre, 2020
cuidarte es cuidarnos
Navajas

Navajas

Me costó entender que era mejor negocio afilar navajas que poesía,
que afilar poesía,
no sólo que ya nadie se corta una mano leyendo, sino que corta precisamente la lectura y ¡se sienta a escribir!
iluminado, ¡como un acción poética!
¡tanto ser de luz, tanta vibra, tan todo tan así, hizo propagar bichitos también de! de luz, bichitos ciertamente muy bonitos, y buenitos y simpáticos, por sobre todo, sobre todo eso, aunque su pequeña luz se agote en frasquitos de vidrio o se funda antes del primer sol de la mañana. Con tanto verso por todos lados, hierba invasora ¡escolopendras carnívoras!, ni un puto dedo, ni pichado el páncreas, ni quedado tuerto, nada de eso puede ya pasar con la poesía, o no exponencialmente, no redituablemente, que es lo que necesito y como debe ser mi negocio; bastó para mí, sólo me interesa el dinero, hacer dinero, mucho dinero,
¡coñosh! ¡a qué joder con esa poesía, Manuel! está por todos lados,  bichitos de luz, mejor quedar mirando un cielo rojo de atardecer en el Limay, río donde entre los árboles destripados de otoño puede verse el exacto contorno de la redondez del sol, ahí la poesía, donde se destiñe en unos ojos color de la miel…
Por todo esto me he resuelto a ser una persona de negocios, a cambiar mi vida, seré comerciante e incluso socio de cuanto club de empleados o dueños de comercio exista en las ciudades que me guste visitar y me mezclaré más aún con todos mis colegas, seré sociable, haré muchos amigos clientes, la gente se ha olvidado de la necesidad de poseer una navaja y aquí estoy para hacerle notar el terrible descuido, ofreceré las mejores navajas al mercado, las suizas ya tiemblan en su interior de metálicas boludecitas, será una auténtica navaja que hasta las mujeres encontrarán bellas, profundas, abismales e inspiradoras como una poesía, pues ya nadie se detiene en poesías afiladas, entre tantas acciones en los muros virtuales y los concretos, tanta loca editorial concienzudamente mostrada presentada como así al natural tan cool tan gre gre tan bicicletas antiguas pesadas freno a varilla imposible de trepar las subidas y sin embargo aaay…
Mis navajas se venderán en todas partes, en el mundo, sí, porque se venderán en no menos de veinte ciudades a las que vengo estudiando desde hace algún tiempo, serán sólo esas y quien quiera una de mis navajas tendrá pues que ir a buscarlas allí, a una de estas ciudades, la que le quede más a mano, la mano que no se cortó todavía después de leer a Ezra o Celan, o Fijman, Pessoa, Vallejo, Filloy aunque prosa, Roa aunque en prosa y no, tanto para leer y volársela y no, no leyó, se puso a escribir en vida de crisálida y a la segunda página de lectura como si hubiera encontrado una forma artística dentro de sus tripas, porque supongo que de escribir, de tener la pulsión, no puede venir de otro lado que de la tripas… aunque no siempre así sea, y tal vez más últimamente, pues se ha visto mucho poeta- escritor atleta medalla olímpica ¡tanto que dan ganas de salir a correr! si hasta vienen bajando los tiempos ¡baaaam, baaAAMMmam! subidos a la moto. Tal vez en el futuro, busque alguno, mis razors edge.

 

Hernán Lasque

 Nos seguimos cuidando
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