25 octubre, 2020
cuidarte es cuidarnos
Ojo de águila

Ojo de águila

Sin el rasguño que hiere la piel de los días,

de tu tumba de pájaros,

¿de qué manera saliste?

si la oscura luz de lo que se olvida

se obstina en arrojarte

piedras

como si fueras aquel fondo que el agua turbia no deja ver.

 

De un vaso en el que como dos gorriones duermen
beben el inconfundible sabor de las venas azules.
Ella, por la mañana, se sienta a la mesa y roza con su muslo mi mano
agita el viscoso líquido y emula
el espíritu o la sangre
en el color del fuego reducido siempre al gris de la ceniza.
Allí por donde escapó a una huella de cristales la luna
trepó el alto cielo
así también, hundió ella su labio en la boca de mi pecho
para devolver
impune
después, algo sumisa, el corazón totémico
y huir corriendo
como una niña o como un pájaro
enterrado entre pájaros
de verano en el otoño.

..
Agita en círculos el vaso, otra vez,
antes de zambullirse fatalmente
abrazada a mis rodillas
abriendo su ojo de águila
para esconderse detrás mis pestañas
y volver a soñar
con el frío de la noche dándole en la espalda.

 

 

Hernán Lasque

 Nos seguimos cuidando
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